Por qué la mayoría de las salas “funciona”, pero la experiencia falla
En muchas organizaciones, las salas de reuniones crecieron por etapas: un equipo en una sala, otro distinto en otra, y reglas que dependen del usuario que entra. El problema no es que la tecnología no encienda: es que la experiencia no es consistente.
Cuando cada sala se usa distinto, aparecen fricciones típicas: arranques lentos, cables que faltan, audio inestable, usuarios inseguros y soporte de IT permanentemente. Estandarizar es pasar de “que funcione” a que se use bien, siempre.
Qué significa estandarizar (y qué NO)
Estandarizar no es comprar “lo mismo para todas las salas”. Es definir un estándar de experiencia:
- Cómo se inicia una reunión
- Cómo se comparte contenido
- Cómo se conecta un invitado o visitante
- Qué ve y qué toca el usuario al entrar
- Cómo se monitorea y mantiene desde IT
Cuando la experiencia es uniforme, el usuario aprende una vez y repite. Eso baja tickets, mejora adopción y eleva la calidad de reuniones híbridas.
Beneficios reales de estandarizar: soporte, adopción y escalabilidad
Los resultados más claros cuando se estandariza bien:
- Menos tickets: menos “no anda el audio / no conecto la cámara / no comparte”.
- Reuniones más rápidas: arranque con menos pasos.
- Mayor adopción: la sala deja de ser “un problema” y pasa a ser “una herramienta”.
- Mantenimiento simplificado: mismos criterios de instalación, firmware y reemplazos.
- Escalabilidad: nuevas salas se replican con un estándar aprobado, sin reinventar cada vez.
Paso 1: Relevamiento y diagnóstico de uso real
Antes de hablar de equipos, hay que entender el comportamiento:
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¿Teams, Zoom o Meet? ¿o mix?
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¿Reuniones internas, con clientes, o híbridas todo el tiempo?
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¿Se comparte contenido seguido? ¿presentaciones pesadas?
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¿Qué problemas se repiten hoy?
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¿Qué salas son críticas (dirección / capacitación / war room)?
Este diagnóstico evita el error típico: elegir tecnología por moda y no por operación real.
Paso 2: Tipologías de salas (no todas necesitan lo mismo)
El estándar se define por categorías. Un modelo simple:
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Sala pequeña (huddle): uso rápido, 2–4 personas
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Sala mediana: 6–10 personas, híbrido frecuente
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Sala grande / directorio: audio crítico, cámara inteligente, imagen de alto impacto
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Capacitación / aulas: foco en cobertura de audio y dinámica de orador
Cuando se define tipología, recién ahí se elige arquitectura.
Paso 3: Elegir la arquitectura correcta
BYOD USB
El usuario conecta su notebook por USB y usa su plataforma. Es una arquitectura simple y efectiva para muchas salas pequeñas y medianas.
Cuándo conviene:
Presupuesto acotado, implementación rápida, cultura flexible.
Riesgos típicos:
Depender del usuario (drivers, permisos, cableado, “qué notebook trae”).
BYOD Wireless
El usuario controla y comparte de forma inalámbrica. Mejora la experiencia y reduce cables, pero requiere una red bien pensada y validación de seguridad IT.
Cuándo conviene:
Empresas con foco en experiencia, alto flujo de visitantes, salas de uso intensivo.
Riesgos típicos:
Wi-Fi/red mal dimensionada, políticas de seguridad no definidas.
Room System
La sala es un sistema dedicado: se agenda y se inicia con un toque, con administración centralizada y experiencia uniforme.
Cuándo conviene:
Salas críticas, directorios, empresas donde la videocolaboración es parte del negocio.
Riesgos típicos:
Querer usarlo “como BYOD” sin definir gobernanza, o no prever operación y soporte
Una regla práctica: estándar por criticidad, no por tamaño
Muchas empresas eligen por metros cuadrados y se equivocan. La variable real es la criticidad:
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Sala chica para comité ejecutivo → puede requerir Room System
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Sala grande de uso ocasional → puede resolverse con BYOD bien diseñado
El estándar correcto es el que minimiza fricción en las reuniones más importantes.
Paso 4:
Definir “estándar de experiencia” (lo que el usuario vive)
Esto es lo que más impacto genera y casi nadie documenta:
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¿Cómo se inicia? (un toque / conectar USB / wireless)
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¿Cómo se comparte contenido? (HDMI / wireless / nativo de plataforma)
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¿Qué pasa si viene un invitado externo?
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¿Qué indicadores de uso y estado necesita IT?
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¿Qué pasa cuando algo falla? (plan B y soporte)
Cuando esto queda escrito, el estándar se vuelve replicable.
Paso 5: Piloto y escalado
Recomendación de campo: no se estandariza “a ciegas” en 20 salas.
Se hace un piloto en 1–2 salas representativas, se ajusta experiencia (audio, cámara, UX, cableado, red) y recién después se escala por tipologías.
Errores frecuentes que hacen fracasar una estandarización
Comprar equipos antes de definir experiencia
Querer que todas las salas hagan “todo”
No involucrar a IT (red/seguridad) desde el inicio
No contemplar acústica, microfonía y usos reales
No documentar estándares (y terminar improvisando en cada obra)
Conclusión: estandarizar no es gastar más, es operar mejor
Cuando la experiencia es consistente, las reuniones arrancan más rápido, la adopción sube y el soporte baja. Estandarizar es una decisión de productividad y cultura tecnológica, no solo de equipamiento.
Si estás evaluando ordenar tus salas (o empezar por un piloto), en Expex ayudamos a diseñar el estándar completo: diagnóstico, tipologías, arquitectura y escalado. Hablemos.
Bruno Bucchianeri
Founder | AV Technology Advisor
CTS (Certified Technology Specialist)
Más de 15 años integrando tecnología audiovisual corporativa, videocolaboración y estandarización de salas de reuniones en Argentina y LATAM.